
Siempre nos escondemos, lo odio.
Igual que los amantes se esconden para que no sean descubiertos, igual que un asesino espera a su víctima detrás de su coche, igual que el Sol huye tras las nubes, igual nosotros escondemos lo que sentimos, todos lo hacemos.
De esta forma nos creemos más fuertes, nos vemos valientes ante el espejo creyéndonos capaces de ignorar lo que tu corazón late, lo que tu piel descubre, lo que tu alma encierra…
Pero caeremos, ya cederemos la máscara al cajón donde en otras ocasiones había estado y nos dejaremos llevar por todo aquello que nos gusta, que nos atrae, ya daré lo mío a quien se lo gane, ya darás lo tuyo a quien lo merezca, ya caeremos todos y cada uno de nosotros, no sigas creyendo que no.
Tú también serás vencid@.
No creo que sea cuestión de merecer ni ganar. Es algo mucho más inevitable. El nudo que amarra la máscara se deshace sin darte cuenta y un día despiertas y ahí estás. Mostrandote libre.
ResponderEliminarSerá que no estamos hechos para ser salvajes.
Sé que no es cuestión, pero como suelo justificarme en todo no puedo ser menos ahora.. cuando estemos inevitablemente enamoradas dejarán de existir todas mis justificaciones y dejaremos atrás los miedos y las mil máscaras y vendas. Libres, pero no, seguramente no salvajes.
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