Hoy toca Empíreo en modo cíclico.
Pocos sabéis lo que pasó, lo que pasamos todos.
Ante mis ojos. Ante los vuestros.
"Personas que se van sin despedida"
Siempre busco lo más cercano que tengo a ti en este día. Siempre te pienso.
Cada vez que me hago grande me duele. Nunca volvió a ser igual.
Y hablo de cada día. De no estar. De pasar por tu puerta y paralizarme. De encontrarme a tu madre y ver todo un océano de pérdida. De notar en su respiración que sólo queda una parte de ella aquí.
Y hablo de que se me parten las costillas si me cruzo con tu abuela. Que la última vez que la vi probé la apnea.
Hoy, precisamente hoy me encantaría estar a km de aquí. Trasladarme y hablarte, más cerca aún.
Me faltaron fuerzas siempre para dedicarle a los que te tenían todo lo que llevo dentro, de ti.
No tengo el valor de decir en voz alta ni una palabra sin que se me inunde el alma.
Pero tengo la certeza de que como yo te conocimos muy pocos. Y aún así dudo que tuviesen la misma suerte que yo.
Tú fuiste la primera persona que leyó algo mío.
Mi primer vínculo. Mi mejor amigo. Mi M.
Y que el tiempo pasa, que siempre lo repito, pero que míranos. Diez años.
Y aún tengo miedo de perderte.
Me alivia el hecho de ser capaz de recordarte en cada instante, de sentir aún tu risa.
De cómo te reías de tu hermano por suspender el carné del coche ese mediodía.Y mírale, le salvaste. Y ahora él sigue tu ejemplo.
Del miedo a la piscina. De verte en esa esquina.
De los paseos.
De tu afán por las manualidades.
De tu música.
De oírte.
De ayudarme.
De ser la primera persona que me supo entender.
De tu(s) regalo(s). Del último.
De quererme.
Y ese ha sido el mejor que me hiciste.

No hay comentarios:
Publicar un comentario