Se ve que la sensación de decepción es inherente, que es imposible que desaparezca del todo.
No hay manera de hacer las cosas bien y menos si ni sospechaba que hacía algo.
Pero que es la historia de mi vida. Y es posible que sí, que no sea quién creías. Pero te he avisado mil veces y aunque sigo sin entenderlo. Y aún sigo pensando en qué ha pasado.
Pero que es la historia de mi vida. Y es posible que sí, que no seas tú tampoco como yo pensaba.
No me conoces como yo creía y has tirado dardos donde más me duelen. Y es una pena que pienses así.
(Te) Confíe los conceptos y muchas situaciones y me has devuelto lo que temía.
No es posible.
Pero que no dejo de ser yo. Y que sí, que aquí sigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario