25.1.12

Sinmás.


Era un monstruo, algo deforme que se empeñaba en ir como si fuese normal. Andaba rara y cabizbaja la mayoría del tiempo pero nadie la avisaba.

Le encantaba simular ser una más y se le daba bien aunque nunca olvidaba su esencia. A simple vista su vida era perfecta y sin entrar en su mente se podría decir que no tenía motivos para quejarse.

No alcanzó los 20 años cuando le dijeron en silencio y en privado que estaba enferma. No podría hacer nada de lo que tenía pensado, no realizaría ninguno de sus viajes, no alcanzaría sus ilusos sueños. Más bien no podría ni intentarlos. Y allí estaba, con todos como siempre. Nadie sospechaba lo más mínimo, ni siquiera ella era consciente de todo lo que se avecinaba.

Siguió una vida completamente normal, sin destacar en nada como era lo habitual. El tiempo se la llevó. Al final solo él fue capaz de matarla.

Su espíritu se quedó aquí como muestra de agradecimiento para aquellos que estuvieron junto a ella aún sospechando que no era como el resto.

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