No te encuentras. Ni a ti.
El rimel abandona esos ojos. Sólo te queda mirarlos.
Vienes o vas. Dudas.
Entre ambos sitios hay magia.
Rara vez lloras con luz.
Habrá que esperar. O eso dicen.
Ahora es cuando quieres. Lo deseas.
Puede que no entiendas.
Podrías encontrarte conmigo. En esta cama.
Y ya lo tendría todo.
Me gusta.
ResponderEliminarMuy literario.
¿Hubo lágrimas negras?
Ya se borraron. Hace un tiempo :)
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