19.12.13

MIB.

Cuando escribes tú le das tu propio valor a lo que cuentas, pero lo más bonito, lo más increíble es, si tienes esa suerte.. cuando una persona ajena a tu significado le devuelve un valor distinto a ellas. Otros ojos, otra mente, otro sentido.

Y eso es dejar huella, sin quererlo, o sin saberlo. Llega un alma diferente y quizá distante y le otorga otra luz, otra vida a tus letras.

Cómo rellenar un hueco en blanco, ocupar un espacio que no era para ti. Escribir es como vivir.
Nunca había pensado en un símil tan real.

Llegas y sueltas todo lo que te apetece, a veces cohibido, a veces libre.

Eres tú.

Y quien te lee, te vive, te siente, lo sabe.

Ocupas un lugar en todo aquel que te comparte.

2 comentarios:

  1. Y es que no hay diferencia entre vivir y escribir. Y no, no precisamente porque escribamos lo que vivamos, o porque pretendamos escribir para escapar de lo que vivamos; o finjamos vivir para escribir o escribir finjiendo que vivimos. Escribir es una forma de vida. Una forma de consagrar una existencia propia.

    La tarea de otorgarle sentido a un conjunto de palabras que se suceden las unas a las otras; la magia de trascender a otra persona.

    Puede que el alma sea eso: la palabra. Las palabras. O puede que no. Pero es la única forma que le queda al ser humano de acercarse a lo absoluto. Ese es el abismo y el cielo de escribir.

    Nunca dejes de escribir, digo de vivir.

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