No soy yo. Ni tú eres tú. Ahora yo lo soy por ti.
No vivo aquí, este mundo no me pertenece. Todo me queda pequeño, ya nada me sorprende.
Ahora me dedico a vagar por mi universo, en mi mundo paralelo donde el agua me lleva.
Lloro para dentro porque quiero, porque puedo, porque últimamente me han dado más motivos de los que yo imaginaba. Pero también redescubro ciertas estrellas en este cielo. Vuelvo a saborear lo que amé y así sé que no me equivoqué.
Vuelvo a ser yo. Quiero ser ella.
[…]
“Es el sonido de este enjambre,
golpea mi cabeza si me retuerzo y siente hambre,
sumido en la marea que solo mece este mar de calambres,
me arde la conciencia cuando entro,
yo que solo sé llorar por dentro,
vigilo la presión de mi ataúd es lo que intento
conozco mi talento, mi virtud y mi defecto
y el eterno rechistar de latitud al que me enfrento
en este azul baúl de invierno que no deja volar
yo tengo una vida fabricada con sentencia
se está tiñendo gris este cielo de apariencias
de mis caricias de triste arrepentido
por inercia voy perdiendo el sentido…”
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