15.11.10

Vagón 1. Número 48.


Prisas, reloj, gritos, nerviosismo, besos, despedidas, coche, billetes y tren. De nuevo tren.
Siempre he pensado que la estación es un lugar en donde la inspiración viene sola, siempre hay sentimientos en el aire, recuerdos, momentos especiales para cada persona, aquí el que menos tiene puede aportar una historia. Cuantas veces van ya, cuantos habré cogido en un año y poco… me gusta mirar por la ventana de mi asiento mientras veo todo pasar a una velocidad increíble, me gusta pensar que no soy yo sola quien se desplaza, quien queda atrás sino cada uno de los árboles que veo y cada pájaro que se vuelve invisible al cabo de unos segundos.
Cuantas historias habrá mejor que la mía, cuantas cosas podríamos aprender si hablase con la mitad de mi vagón… me encanta reflexionar aquí, aunque muchas veces una parte tan grande se queda allí que me es imposible pensar con la cabeza fría, solo me quedo con el momento en el que me despido de ustedes o la parte del día en el que me doy cuenta que no he visto a la mitad de la gente que hubiese querido… duele. Pero me insisto a mí misma que es lo que hay, en cinco días volverás a estar allí y a compartir sonrisas. Volverás  no te puedes quejar siempre hay gente que está peor. Que no volverá en meses.. Eso sí que es duro. Pero como ya sabéis soy una niñata que se queja por lo que no le sale como quería. Y si, sigo haciéndolo, lo siento, como dice mi madre hay ciertos puntos en los que no maduro. Y este es uno de ellos.
No se nada, no se lo que me queda en este tren, no se si volveré a encontrarme con gente de mi clase en el, no se si coincidiré con la misma gente… nose por que estoy escribiendo en la mesa mas visible.. no lo se.
Quizás porque la película que quería ver se ha descargado en americano del sur y Will Smith en mejicano no mola, quizás porque he visto a dos enamoradas besándose, quizás porque hay alguien me mira creyendo que no me doy cuenta y me incita a posar mis dedos sobre las teclas, quizás porque deseo que el móvil suene, quizás porque me recuerda a alguien que ya nunca volverá… no lo sé.
Quiero llegar y renovar mis ganas, intentar asentar un poco la cabeza y empezar la semana de otro modo. Pero con las mismas ganas de llegar de nuevo a Sevilla Santa Justa, eso no cambiará. Mientras tanto seguiré pensando en las historias de los que me rodean en el 1, los del 2 ya me pillan lejos para imaginarme sus vidas, pero tranquilos, me van sonando caras. Hasta otra.

2 comentarios:

  1. No se qué tendran los autobuses y los trenes que nos ponen nostálgicos y nos hacen reflexionar. Siempre que vayamos sin compañia conocida es inevitable que nuestro cerebro eche a andar aunqe sea sobre lo más absurdo.
    Y mucho animo mujer! que como tu dices en nada estas de vuelta con los que quieres.

    P.D: gracias por pasarte por mi blog y dejarme un poco de tu veneno ^^

    Un beso serpiente ;)

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  2. Me alegra ver que no soy el único que se pasa todo el viaje de tren pensando en lo que dejo y lo que voy a encontrar. No lo sabes bien.
    Me alegro de que te guste mi blog y que hayas decidio seguirme. El Piezas mola, ¿qué se le va a hacer? ;)

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